Reloj y campana, muerto mañana.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
A falta vieja, vergüenza nueva.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Después de toda oscuridad hay luz.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Antes de meter, prometer.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Músico pagado no toca bien.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Es agua derramada.
Antes de criticar, mírate la cola.
A chica cama, échate en medio.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Zun de noche, se sube a un coche
Lengua malvada corta más que espada.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.