El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El río se llena con arroyos pequeños.
Viejo es Pedro para cabrero.
Cada cual es rey en su casa.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
A veces perdiendo se gana.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Antes di que digan.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Pan y vino y carne, a secas.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Cual andamos, tal medramos.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Cada arroyo tiene su fuente.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
A quien mal canta, bien le suena.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Ruin amigo no vale un higo.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La crianza es buena los trece meses del año
La honestidad es un vestido de oro
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
A capa vieja no dan oreja.
El que en casarse acierta, en nada yerra.