Quien no sabe, no vale nada.
Ama, perdona y olvida.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Dar carne al lobo.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Amor con hambre, no dura.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Desee bien, sea bueno.
Boca con boca se desboca.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Agua podrida, colada y hervida.
Hay gustos que merecen palos.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
El que come y canta, pronto se atraganta.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A la hija, tápala la rendija.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Una golondrina no hace verano.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Chocolate frío, échalo al río.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Una abeja vale más que mil moscas
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
A llorar al cuartito.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.