No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Con los descuidados, medran los abogados.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Con buena escoba, bien se barre.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Principio quieren las cosas.
Cero grados, ni frio, ni calor.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Hombre anciano, juicio sano.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Amigos somos, pero los peces aparte.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Hacer callar es saber mandar.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Hijo descalostrado, medio criado.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Cría cuervos y tendrás más.
La primera señora, la segunda escoba.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
A más vivir, más sufrir.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
No son hombres todos los que mean en la pared.
Cuenta errada, sea enmendada.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Primero es la camisa que el sayo.
Cuando te den, da.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.