Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El amor destierra la vergüenza.
Un muerto hablando de un ahorcao.
No hay refrán que no sea verdadero.
De casi no muere nadie.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Casa sin moradores, nido de ratones.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Panza llena, quita pena.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Joven intrépido no deja memoria.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Dios, si da nieve, también da lana.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
De tal árbol tal astilla.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Hoy te lo dice tu amiga.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Tener el juego trancado.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Al potro y al niño, con cariño.
Todos los caminos conducen a roma.
Más mamado que chupo de guardería.
Vecina de portal, gallina de corral.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
De refrán y afán pocos se librarán.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Más raro que perro verde
El que de joven corre, de viejo trota.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Dios los cría y el diablo los junta.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Creerse el papá de los helados.
Se defiende como gato panza arriba.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Las aguas mansas son las peores