Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Conejo que bien corre, no lo asan.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Quien da el consejo, da el tostón.
La llaga sana, la mala fama mata.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Me traen por la calle de la amargura.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Hechos son amores y no buenas razones.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
Grano a grano, se llena el granero.
El que las hace, las imagina.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
A refajo verde, ribete encarnado.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El hombre casado, ni frito ni asado.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Contra el flato, bicarbonato.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Con dinero baila el perro.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
A buen bosque vas por leña.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Cuando tu ibas, yo venia.