El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
A buey viejo, pasto tierno.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Indio comido, puesto al camino.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Cada cual mire por su cuchar.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Cortesías engendran cortesías.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
El jorobado no ve su joroba
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
El que llora su mal, no lo remedia
Ocurre en las mejores familias.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Más vale que sobre que no que falte.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Propagación mear no espuma.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.