Niño que llora, de mear se ahorra.
No hay peor saber que no querer.
Van al mismo mazo.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Al mal año, entra nadando.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Fea con gracia, mejor que guapa.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Una copa a las once, son once a la una.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Madre piadosa cría hija miedosa.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Para pelear se necesitan dos.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Una vez al año, y ésa con daño.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Las piedras no hablan.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Más se junta pidiendo que dando.
Haz mal y guárdate.
Conozco al viajero, por las maletas.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Barájamela más despacio.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Todas las horas hieren. La última mata.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
La suerte es loca y a todos nos toca.