La pasión embellece lo feo
Un viejo amigo es una eterna novedad
Amor, con amor se cura.
La admiración alaba, el amor es mudo
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Los compañeros de cama se escogen de día
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
El amor muere de mal ausencia.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Hombre prevenido vale por dos.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
La suerte es de los audaces.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
El corazón engaña a los viejos.
No hay amor sin dolor.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Todo gran amor no es posible sin pena.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Quien no se arriesga no conquista
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Aire de Levante, agua delante.
Si te queda el saco.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
No hay refrán que no sea verdadero.
El comedido sale jodido.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.