Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
De higos a brevas, larga las lleva.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Donde hay voluntad, hay un camino.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Lo bailado nadie me lo quita.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Querer sanar es media salud.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
A la zorra, candilazo.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Cada cual es rey en su casa.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
La mujer hermosa es peligrosa.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Vale más buena cara que un montón de halagos
De necios es huir de consejos.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Excava el pozo antes de que tengas sed.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.