Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Reza, pero no dejes de remar.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Amor viejo, pena pero no muere.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Cada gallina a su gallinero.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Calumnia, que algo queda.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Piedra que rueda no hace montón.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
A perro viejo no cuz cuz.
Campo bien regado, campo preñado.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
La verdad es de un solo color
Comer en bodegón y joder en putería.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Los vicios no necesitan maestro.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Qué bien canta María después de la comida.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Abril llovedero, llena el granero.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.