No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Haz favores y harás traidores.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Lo que está por pasar pasará.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
A cualquier cosa llaman rosa.
Juego mayor quita menor.
Es más seguro ser temido que ser amado
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Hay confianzas que dan asco.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
De esta capa nadie se escapa.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Después del relámpago viene el trueno.
Todo gran amor no es posible sin pena.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Donde hay confianza, da asco.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Más merece quien más ama.
Cada pardal a su espigal.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.