Más enredado que un kilo de estopa.
Pisar mierda trae buena suerte
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Donde hay amor, hay dolor.
No se debe escupir al cielo.
Pájaro viejo no entra en jaula.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Cojo con miedo, corre ligero.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Barba hundida, hermosura cumplida.
A buey viejo, no se le saca paso.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
De noche todos los gatos son negros.
Vivir es morir lentamente.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Dios aprieta pero no ahoga.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
A la larga, todo se arregla.
Abre la boca que te va la sopa.
Al rey muerto rey puesto.
Hay que amarrar el tamal.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
¿Queres dormir al sueño?
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Del odio al amor hay solo un paso.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Entre bueyes no hay cornadas.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Amor y dolor son del mismo color.
Quien tiene arte va por todas partes.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.