Donde no hay harina todo es mohína.
Casado por amores, casado con dolores.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El mundo está vuelto al revés
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Bailando con la más fea
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
Está mal pelado el chancho.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
El deseo hace hermoso lo feo.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Ni en pelea de perros te he visto
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Nunca te apures para que dures.
Hazte la fama y échate a la cama.
Más dañado que agua de florero.
En el refugio del otro vive cada uno
No habiendo lomo, de todo como.
A otra cosa mariposa.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Más ven cuatro ojos que dos.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Quien roba una vez, roba diez.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
A días claros, oscuros nublados.
Mujer refranes, muller puñetera.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.