Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Codicia mala, el saco rompe.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Por mucho pan nunca es mal año.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cada cual a lo suyo.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Un día menos, una arruga más.
Donde hay juncos, agua hay junto.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Siempre la cuba huele a la uva.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Todo lo que no se da, se pierde.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
El mundo es de la gente activa