Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
El abismo lleva al abismo
Buen moro, o mierda u oro.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Deja que el buey mee que descansa.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Hacer de tripas corazón.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Hablar por la boca del ganso.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Casa sin madre, río sin cauce.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Quien duerme no coge liebre.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.