Remienda paño y pasarás año.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
El que quiere subir inventa la escalera.
Lo que es igual, no es trampa.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Otro gallo le cantara.
Hay más días que sandías.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Juntos pero no revueltos.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Tal padre, tal hijo.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Rectificar es de sabios.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
La marcha instruye al asno.
Hay quien no ve su camino.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Nunca te duermas en los laureles.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Bien haya quien a los suyos se parece.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Obras vea yo; palabras, no.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.