Aquel que guarda siempre tiene.
En todas partes se cuecen habas.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Criados, enemigos pagados.
También de alegría se puede morir
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Roer siempre el mismo hueso
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
La vida es una sorpresa continua
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Bonitas palabras al más listo engañan.
La risa abunda en la boca de los tontos.
A buen salvo está el que repica.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
A la larga, todo se arregla.
No hay primera sin segunda
El que la sigue la consigue.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Me cayó como patada en la guata.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Gato con guantes no caza ratones.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Por una alegría mil dolores
Ave que vuela, a la cazuela.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
A chico pié, gran zapato.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
De pequeños principios resultan grandes fines.
La burla, para quien le gusta.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca