Aramos, dijo la mosca al buey.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Comida que escasea, bien se saborea.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Tapados como el burro de la noria.
El sueño quita el hambre.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Más fea que un carro por debajo.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
De los escarmentados nacen los avisados.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Burro empinado, por hombres es contado.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Darle a uno mala espina.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.