Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
No falta de que reirse.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Son cáscaras del mismo palo.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La sardina y el huevo a dedo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El zorro viejo huele a trampa.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Barco en varadero, no gana dinero.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
En Octubre echa pan y cubre.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Los justos pagan por pecadores.
El queso pesado, y el pan liviano.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Un yerro, padre es de ciento.
Pan tierno, casa con empeño.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.