Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Son cáscaras del mismo palo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
El zorro viejo huele a trampa.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
La sardina y el huevo a dedo.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Castaña la primera y cuca la postrera.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Los justos pagan por pecadores.
Barco en varadero, no gana dinero.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
En Octubre echa pan y cubre.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Pan tierno, casa con empeño.
Un yerro, padre es de ciento.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.