De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Por un clavo se pierde una herradura.
Ni raja, ni presta el hacha.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
De cuero ajeno, correas largas.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
La nieve en Diciembre es de hierro.
La buena vaina no hace buena la espada.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Intimidades, solo en las mocedades.
Pobreza, víspera de vileza.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Justo peca en arca abierta.
El buen vecino, arregla el camino.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Al catarro, con el jarro.