Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Al invierno, no se lo come el lobo.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Donde mores no enamores.
Molino cerrado, contento el asno.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Sarna con gusto no pica.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Me cayó como patada en la guata.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
El río pasado, el santo olvidado.
A confite de monja pan de azúcar.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Música y flores, galas de amores.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
De hora en hora, Dios mejora.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Ave que vuela, a la cazuela.
Salud y fuerza en el canuto.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
La barca pasa, pero el río queda.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.