Navarro, ni de barro
Entre grama y terrón se siembra el buen melón.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Buscarle la quinta pata al gato.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
A dos puyas no hay toro bravo.
Callado mata conejo.
El hombre nació para morir, es mortal.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
El mal trago pasarlo pronto.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Más obrar que hablar.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
No falta de que reirse.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
El santo ausente, vela no tiene.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Quien tiene dineros, compra panderos.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Con promesas no se cubre la mesa.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Boca abierta, dientes de oro.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.