Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
A burra nueva, cincha amarilla.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Muchos pocos hacen un mucho.
El que duerme con niños amanece mojado.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Al higo por amigo
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
A camino largo, paso corto.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Donde uno piensa, otro sueña.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Te cierran una puerta y te abren diez.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Suegra, ni de caramelo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El que llega tarde, no bebe caldo
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
El tiempo vuela, que se las pela.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
A cena de vino, desayuno de agua.
Bien casada, o bien quedada.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.