Humo de hogar no empaña el cielo.
El que duerme con niños amanece mojado.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Muchos pocos hacen un mucho.
Baila Antón según le hacen el son.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Donde uno piensa, otro sueña.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Al higo por amigo
Ramos mojados, ésos mejorados.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
A camino largo, paso corto.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Cielo a corderos, agua a calderos.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
El que llega tarde, no bebe caldo
En la amistad, quien más da, menos recibe
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Te cierran una puerta y te abren diez.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Suegra, ni de caramelo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
El tiempo vuela, que se las pela.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.