No hay refrán que no sea verdadero.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
A los tontos no les dura el dinero.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
El viejo que se cura, cien años dura.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Matar dos pájaros de un tiro.
A nadie le amarga un dulce.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Hijo casado, vecino airado.
Barba hundida, hermosura cumplida.
La nieve presagia una buena cosecha.
Más raro que perro verde
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Más vale tarde que nunca.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Aire de Levante, agua delante.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Tarde piaste pajarito.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
No da un tajo ni en defensa propia.
Ahí está la madre del cordero.
Donde hay amor, hay dolor.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
En el pedir no hay engaño.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
De refrán y afán pocos se librarán.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
El amor destierra la vergüenza.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Amores reñidos, los más queridos.