Abrazo de ciego, golpe seguro.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Al gorrino y al melón, calor.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Hoy por mí, mañana por ti.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Casa sin madre, río sin cauce.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
A buen sueño, no hay cama dura.
¿Fiado?. Mal recado.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Tal vendrá que tal te quiera.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Buena olla y mal testamento.
Quien bien ata, bien desata.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Nadie se muere en la vispera.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Arroz pasado, arroz tirado.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Amistades y tejas, las más viejas.