A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
El zorro viejo huele a trampa.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Al hombre de rejo, vino recio.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
El amor entra por los ojos.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Bien o mal, casado nos han.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El que demonios da, diablos recibe.
Una y no más Santo Tomás.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Puerta de villa, puerta de vida.
Tirar la casa por la ventana.
Lo que sea que suene.
De los escarmentados nacen los avisados.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
La mentira nunca muere de vieja.
A buey viejo, pasto tierno.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Por donde pasa la aguja, pasa el hilo.
Por más buena la vacada, no da leche condensada.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.