Enero y Febrero desviajadero.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Poco a poco se anda lejos.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Agarrando aunque sea fallo.
Carta echada, no puede ser retirada.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
El que espera desespera.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Cojo con miedo, corre ligero.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
A pan duro, diente agudo.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A consejo de ruin, campana de madera.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Hay más días que sandías.