Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Campo abandonado, fuego proclamado.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Están cortados por la misma tijera.
Quien te quiere, te aporrea.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Donde hay juncos, agua hay junto.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
No hagas leña del árbol caído.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
No eches más leña al fuego.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
La calle es camino de todas partes.
Es más fea que una noche oscura.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
La ruana no es para el primer aguacero
El que nada debe nada teme.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Agosto, frío el rostro.
Lunes y sábados no quitan jueves.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Donde no hay, pon y encontrarás.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
De ese infierno no salen chispas.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.