Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Cada gorrión tiene su corazón.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Bien convida, quien prestó bebe.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Junta de cuatro, junta del diablo.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Nadie sabe para quien trabaja.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El que las sabe, las tañe.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
No es quejido, sino que jode.
Rey determinado no ha menester consejo.
En casa llena presto se guisa la cena.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Para conservar amistad, pared en medio.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Al son que te tañan, a ése baila.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Cada altar tiene su cruz.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Mas mata la duda que el desengaño.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Espéjate para que veas cómo eres.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Te pido hojas y me traes ramas.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.