A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
La muerte todas las cosas iguala.
Al agradecido, más de lo pedido.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Asno con hambre, cardos come.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Al que no le saben, le inventan.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Échate este trompo a la uña.
La cascara guarda el palo.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
En casa del albañil, goteras mil.
Quiero ver si como ronca duerme.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
El que muda de amo, muda de hado.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Hacer de toda hierba un fardo.
Inútil como cenicero en moto.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Como suena a copla, tu me la soplas.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
La leña torcida da fuego recto.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Hablando se entienden los blancos.
Santo que no es visto no es adorado.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.