Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Mujer precavida vale por dos.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
De tal jarro, tal tepalcate.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Bien te quiero y mal te hiero.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Buena, por ventura; mala, por natura.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Donde va el perrito, va el gatito.
De ninguno seas muy compañero.
No arrojes margaritas a los puercos.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
El demonio no duerme.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Camino amplio y llano, camino no inaugurado.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Ido el conejo me das consejo.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
La jodienda no tiene enmienda.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
De lo bendito, poquito.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.