Andarse por las ramas.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Las paredes oyen.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Aguas de Abril, vengan mil.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
¿De que vas, Santo Tomas?
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Reunión de pastores, oveja muerta.
De todas maneras, aguaderas.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Bebe y ata la bota.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
No hay que arrear ganado flaco.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
No hay altanería que no amanece caída.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Cada palo que aguante su vela.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La alegría es el mundo de la libertad