Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Al miedo plata; y al amor cariño.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Malos reyes, muchas leyes.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Hacer un viaje y dos mandados.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A cada cañada le llega su añada.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Más sabe una suegra que las culebras.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Al potro y al niño, con cariño.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Sacar los trapos al sol.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Cada mochuelo, a su olivo.