No olvide su cuna quien haga fortuna.
¡Se nos creció el enano!
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Del ahogado, el sombrero.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Viejo con moza, mal retoza.
El sastre de fama, conoce la trama.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Bien convida, quien prestó bebe.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Reino dividido, reino perdido.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
De padre carpintero, hijo zoquete.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Madre hay una sola.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
La misa, dígala el cura.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
De mala sangre, malas morcillas.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Nunca cages mas de lo que comes.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
En la cancha se ven los gallos.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.