Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
A chico caudal, mala ganancia.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Hay amores que matan.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
El que tiene salud es rico.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
El dinero diario, es necesario.
Las grandes penas no se quejan.
Haz favores y harás traidores.
Hombre viejo no necesita consejo.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Males comunicados, son aliviados.
Ama y guarda.
El primer automóvil es como el primer hijo.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
De la boca del ladrón, todos lo son.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
El tiempo aclara las cosas.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
El que bien ama, tarde olvida.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.