A quien dan, no escoge.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
No es lo mismo ser que haber sido.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
A quien vela, todo se le revela.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Perro viejo no caga en el trillo.
El buen vino sin ramo se vende.
El tiempo no pasa en balde.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Más vale loco que necio.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
A galgo mojado, liebre enjuta.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
La esperanza mantiene.
Lo que no mata engorda.
La buena uva hace buena pasa.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
El ladrón no roba jamás una campana.
Gran tocado y chico recado.
Zapato de ramplón, de larga duración.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Cada uno muere de su vicio.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.