La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Quien no arde en llamas no inflama
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Fiado has, tu pagarás.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Sirva de algo mientras se muere.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La muerte es puerta de la vida.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Los burros se buscan para rascarse.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El dinero no compra la felicidad.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
De mala vid, mal sarmiento.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.