Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Con el mismo cuero las correas.
Ayatola no me toques la pirola.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
La bonanza amenaza borrasca
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Un pie calzado y otro descalzo
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
El que mucho escoge poco coge.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
El muerto delante y la griteria atrás.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
La distancia hace a las montañas más azules.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Es de sabios cambiar de mujer.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
La paciencia es la llave del paraíso.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Afeminados espíritus engendra la avaricia.