El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Año tardío, año medio vacío.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
De hoy a mañana se cae una casa.
El perro que raspa,no muerde.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Antes di que digan.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Zorra vieja no cae en la trampa.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
De solo aire no vive nadie.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
No eches más leña al fuego.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Donde hay voluntad, hay un camino.
No hay rosa sin espinas.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Hasta ajustar, regatear.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
El que mucho escoge poco coge.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.