Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
La viña y el potro, criélos otro.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Si un asno va de viaje, no regresaría hecho caballo.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Genio y figura hasta la sepultura.
No hay nada peor que un año sin siembra.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
La alegría es el mundo de la libertad
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
A gran seca, gran mojada.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
De veinte a sesenta, cornamenta.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A cada cajón, su aldabón.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
De casa del abad, comer y llevar.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Que mañana hay misa para los sordos.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
La sagre es más espesa que el agua.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
No hay mal que por bien no venga.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
La felicidad no es cosa de risa
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Inútil como cenicero en moto.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El agradecido no olvida el bien recibido.