Al mal año, entra nadando.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Redondear la arepa.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Año de pitones, año de cabrones.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
A la hora mala no ladran los perros
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Favor con favor se paga
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Amor forastero, amor pasajero.
Los refranes no engañan a nadie.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Aire de Levante, agua delante.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Lo pasado, pisado.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Quien se casa, casa quiere.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La suerte es de los audaces.
Despacito por las piedras
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
A todo marrano le llega su diciembre.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Decir refranes es decir verdades.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Bodas largas, barajas nuevas.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
A su tiempo maduran las brevas.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Siempre hay un roto para un descosido.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Tener el juego trancado.
Febrerillo, mes loquillo.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Enero mes torrendero.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.