Donde el corazón se inclina, el pie camina.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Cual el año, tal el jarro.
El hábito no hace al monje.
A dos palabras tres porradas.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
A este son, comen los del ron, ron.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Al loco y al fraile, aire.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
El burro hablando de olotes.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
A dos días buenos, cientos de duelos.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Dos fuentes, dos ríos.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Araña de día, carta o alegría.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Ojo por ojo, diente por diente.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
¿Queres dormir al sueño?
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Al buen callar, llaman Santo.