El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Como vives, juzgas.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
Pecado callado, medio perdonado.
Cada casa es un caso.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Aquí paz y en el cielo gloria.
No todo el que llora, de pena llora.
El pájaro no se caga en el nido.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
A Roma por todo.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Después de la tempestad, viene la calma.
El hijo de erizo con púas nace.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Haz mal y guárdate.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Quien hace por común, hace por ningún.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Para aprender, nunca es tarde.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Al buen sordo, pedo gordo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Nadie le da vela en este entierro.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Tú no llevas vela en este entierro.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Chocolate frío, échalo al río.
A escote, no hay pegote.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Cabra coja, mal sestea.
A cualquier cosa llaman rosa.
Poco y entre zarzas.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.