Iglesia, o mar, o casa real.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Adorar al santo por la peana.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Nadie es profeta en su propia tierra.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Hacer de toda hierba un fardo.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
La mejor suegra, la muerta.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Indio comido indio ido.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Buey viejo, no come tronco.
No hay que buscarle tres pies al gato.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Nada tiene al que nada le basta.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El poeta nace y no se hace.
Donde entra tajada no entra rebanada.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Al más charrán paga le dan.
Virgo viejo, puta segura.
A mala venta, mala cuenta.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Predicar en desierto, sermón perdido.