Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Risa liviana, cabeza vana.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
A poco pan, tomar primero.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
De lengua me como un plato.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Come para vivir y bebe para comer.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Jugar y perder bien puede suceder.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Los justos pagan por pecadores.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El que aconseja, no paga.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Buen comer, trae mal comer.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
A los pendejos ni Dios los quiere.
La democracia también genera hombres deshonestos
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Tumbando y capado.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Te casaste, te entera.
Quien lo hereda no lo hurta.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
El buey pace donde yace.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
De padres bocois hijos cubetas.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
El carcelero es un prisionero más.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.