Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Poco dinero, poco sermón.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
A la mal casada, miradla a la cara.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Obra acabada, maestro al pozo.
En todas partes tiene la semana su martes.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
A cabrón, cabrón y medio.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Más vale la sal, que el chivo.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Una sola araña cien moscas apaña.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
La lluvia no se queda en el cielo.
La hacienda, el dueño la atienda.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El silencio no ha sido jamás escrito.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
No te metas en querellas ajenas.
Agua tardera, agua maicera.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Lo que no se conoce no se apetece.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Moro viejo, mal cristiano.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Con aire solano, no hay toro bravo.
La carta, corta, clara y bien notada.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.