Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Te casaste, te frego.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Con tontos, ni a coger hongos.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
La lengua unta y el diente pincha
Donde no hay mata, no hay patata.
En cada casa, un solo amo.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Mas mata la duda que el desengaño.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
El hambre aguza el ingenio.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
No hay borracho que coma lumbre.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.