Mal haya la pájara que en su nido caga.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Agua vertida, mujer parida.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
El mejor espejo es un ojo amigo.
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
Boca con boca se desboca.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Dios da, nunca vende.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
El que demonios da, diablos recibe.
La espina saldrá por donde entró.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
El vicio, saca la casa de quicio.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Haces mal, espera otro tal.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Perros y gatos, distintos platos.
Beber, hasta la hez.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
La soga, tras el caldero.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.